domingo, 30 de agosto de 2015

Lo que no ves



Pasando el tiempo  ya olvidó la gran mentira del corazón, pasando las horas y los hados. Algunas  huellas de mi rojo de labios se pueden ver en el paisaje de la mente, dónde aparecen como una serpentina de colores, viva y difusa como el aire que la sostiene en la lucha perdida del recuerdo.

No se cual es el motivo, pero como pompas de jabón entrando en mi, en ocasiones en mi cama y en mi alma, cuando el sueño me vence y los muros se derrumban, antes del amanecer vienes a mi encuentro como si me echaras tanto de menos que duele la realidad.

No hay vida sin mis palabras, ya pasó tanto tiempo, tantas idas y venidas, tantos horizontes que no compartí, tantas sonrisas que no vistes, tantas segundas partes que no fueron posibles, porque hoy solo tiene sentido un espíritu, ese del que quizás me...

Suspiro de olas en las que me sumerjo para encontrarte, para recibirte, para no entenderte en los silencios de la vida. La suerte no ancló en mis oceanos de magia junto a ti, ni en las manos que se unieron paseando por los cielos de la noche, ni en las estrellas azules que cayeron y no volvieron a encontrarse.

Dispares en las formas, iguales en nuestro interior. Hoy, solo hoy, te echo de menos, y vendrá otra noche en la que vuelvas a entrar sin llamarte para recordarme que existes.
Son mundos paralelos, lo que no ves es tan real que la confusión anida en una milésima de segundo, no sabiendo si vives aquí o allí.
                                                                                                                                                                         


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